Aquella noche, el rey recordaba el momento en el que conoció a la nueva reina. Qué hubiera ocurrido si su ayudante no le hubiera dado aquel consejo.
Después de tantos meses, había aprendido que la belleza se encuentra en el interior de las personas.
Mientras el rey reflexionaba, una multitud gritaba junto a la puerta del palacio:
Vivan el rey y la reina.
El rey sonrió desde trono.
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